UN DÍA DE AUSENCIA EN LAS AULAS PARA UNA PRESENCIA HISTÓRICA EN LA VIDA

Por: Giulia Dentella


Septiembre no lleva en vano el título de ser el mes que caracteriza a los jóvenes y eso lo dejamos claro los estudiantes dos años consecutivos, en este mes tuvieron lugar las manifestaciones históricas del sector estudiantil secundario, así también los del sector universitario y docente.

Jóvenes que teniendo la noción de que no somos el futuro del país sino el presente, retomamos la lucha mediante la acción directa, marchando en las calles.

 

El 18 de setiembre del 2015 marcó una fecha importante, y como era de esperarse, este año no nos quedamos atrás y actualizamos la historia del Paraguay fijando un nuevo hito el 16 de setiembre, llevando la rebeldía y el entusiasmo que es peculiar de los jóvenes a exigir una educación de calidad, gratuita y abierta, casas de estudios seguras, aumento del presupuesto al 7%, con los elementos necesarios para continuar formándonos como seres libre-pensantes.

 

Alrededor de diez mil personas se sumaron a esta causa superando las adversidades y enfrentando las amenazas, demostrando que juntos hemos vencido el miedo.

Sin duda la inmadurez es una similitud que se ha presentado en los dos últimos ministros de educación, Marta por su parte fue muy criticada por el piercing que utilizaba y en este caso Riera por provocar a los adolescentes al enfrentamiento.

“Descuento a los docentes y cero para los alumnos que participan en la marcha”, fueron las amenazas concretas que recibimos por parte de nuestro propio representante. Pero libres de cobardía, miles de estudiantes y docentes de todo el país estuvimos presentes, asumiendo las consecuencias y demostrando con valentía que se aprende mucho más en las calles, alzando la voz para al fin lograr el cambio que tanto anhelamos.

 

Muchas de las personas que critican nuestra lucha, tachándola como un acto de vandalismo, dirigido por estudiantes manipulados y haraganes, son las mismas que han sufrido y hoy sus hijos, las condiciones precarias de nuestra educación, infraestructuras que se caen a pedazos o en el peor de los casos clases bajo un árbol, el alimento escolar que no llega, los materiales escolares a los que no se accede, formación en pluri-grados por falta de docentes, los altísimos costos por una educación de calidad que en realidad no es ofrecida; a todas ellas les queremos hacer saber que todo esto puede y debe cambiar para mejor, por sobre todo que puedan ver que no están solos; que hay chicos  que se organizan y que luchan  para cambiar la realidad de la educación para beneficio de todos.

Hablamos también en nombre de todas aquellas personas que no tuvieron oportunidad de estudiar, para decir que la educación es un derecho humano fundamental y que debe estar garantizado para todos. En este sentido el incremento del PIB al 7% para la educación, es esencial, para que aumenten también las posibilidades de acceso, para que haya mayor inversión en capacitación docente, para que el alimento y los kits escolares lleguen a todos, para que las infraestructuras sean mejores y seguras, para que el transporte y todas las condiciones necesarias para nuestro aprendizajes estén garantizadas.

 

Al ministro no solamente le dimos un baño de agua, también fue un baño de realidad, un golpe, para que despierte y vea que los estudiantes no volveremos a callar contra las injusticias que se cometen día a día, no solo en la capital sino en el país entero, también fue un choque para que nos sienta como un movimiento colectivo que no dejó la lucha con la renuncia de la ex ministra; estamos más imparables y volvimos con más fuerza y unidad para demostrar que aunque no hayamos sido la noticia del día, porque esta vez dieron más prensa a una botella de agua, en el fondo nosotros representamos aquella botella que libre de ataduras salpicó y dejó su marca de la cual nunca se van a librar, somos la piedra de sus zapatos a la cual si no nos prestan atención siempre seguiremos molestando, y esta es y será siempre nuestra meta esta que consigamos la victoria en esta lucha.