MEDICINA SOCIAL


“Obviamente influenciado por las nuevas teorías filósofo-económicas de un tal Marx, otro contemporáneo suyo, tuvo nuestro prusiano Virchow, como médico, también que lidiar y transitar por los ásperos caminos que llevan de la teoría a la praxis. Su hija, la Medicina Social, toda una especialidad actualmente, se caracteriza por no tener el simple objetivo de la persecución académica sino el de la transformación social, especialidad donde se apunta esencialmente el dilema de salud-enfermedad de manera integrada, siempre observando los factores psicosociales, económicas, epidemiológicos y geográficos.” 

 

GUILLERMO SEQUERA

 

Como estudiantes de medicina conocimos a este gran patólogo alemán como el simple epónimo a la adenopatía supraclavicular izquierda relacionada preferentemente la malignidad del cáncer de estómago o como la clásica triada que predispone a la formación del trombo. Rudolf Virchow como todo académico progresista de mediados del siglo XIX, llegó hasta a oponerse y desafiar las teorías de su contemporáneo Louis Pasteur quien afirmaba que las enfermedades eran causadas exclusivamente por gérmenes, demostrando de manera vaga e imprecisa, pero con la vanguardia tecnológica de su tiempo, la existencia de enfermedades que luego las denominaríamos como autoinmunes y neoplasias.

 

Paradójicamente, hoy Virchow es considerado, con todos sus antecedentes de gran patólogo, como el padre de la Medicina Social. “El médico es el abogado natural de los pobres” o “la política es nada más que una medicina a gran escala” son solo frases sueltas de una vida exclusivamente apostada a servir. Otra es la trilogía que le dio el paternalazo:

1.       Las condiciones sociales y económicas impactan profundamente en la salud, la enfermedad y la práctica médica.

2.       La salud de la población es la cuestión de mayor interés social.

3.       La sociedad debe promover la salud desde los mismos medios sociales e individuales.

 

Obviamente influenciado por las nuevas teorías filósofo-económicas de un tal Marx, otro contemporáneo suyo, tuvo nuestro prusiano Virchow, como médico, también que lidiar y transitar por los ásperos caminos que llevan de la teoría a la praxis. Su hija, la Medicina Social, toda una especialidad actualmente, se caracteriza por no tener el simple objetivo de la persecución académica sino el de la transformación social, especialidad donde se apunta esencialmente el dilema de salud-enfermedad de manera integrada, siempre observando los factores psicosociales, económicas, epidemiológicos y geográficos.

 

Esta es una especialidad que creció muchísimo en estos últimos 20 años, tratando siempre de no perderle los pasos a la otra que también corre a pasos agigantados: la medicina biomolecular y genética. Es indiscutible el valor de aporte de esta última que ya nos imagino, dentro no más de 10 años, tratando cualquier proceso inflamatorio con interleucinas y citocinas. Pero la medicina social es y debe ser la encargada de detectar las “epidemias artificiales”, como las llamó Virchow, epidemias atribuidas a la sociedad, productos de una cultura falsa y equívoca o de una cultura que no está disponible a todas las clases, mostrando los indicadores dados

por los defectos producidos en la organización política y social, y su consiguiente afectación predominante a las clases que no participan en las ventajas de dicha cultura. Planteándolo de otra manera, y usando las “leyes de digestión” para ilustrarla, imaginemos: cuando cierta cantidad de alimento llega una vez al estómago, se desencadena un complejo sistema en todo el tubo digestivo y sus glándulas anexas, que entre otras miles de cosas, es parte de lo que nos mantiene vivos.


¿Pero puede uno, con la ayuda de estas leyes digestivas, contestar a la pregunta de por qué una comida sabrosa y nutritiva desciende todos los días sólo en algunos estómagos, mientras que en otros su visita es muy rara? ¿Estás leyes explican por qué algunos comen tanto, mientras otros hambrean? Parecería que la explicación debería de buscarse en alguna otra esfera, en el funcionamiento de otros tipos de leyes, de órganos. Éste es el espacio de la Medicina Social, y esta es, a parte de la Patología Médica, otra de las hijas de este gran revolucionario médico.

 

 

"La política es nada más que una medicina a gran escala” Rudolf Virchow