octubre del 2016

La Reforma, evaluaciones generales.

En la primera publicación  de “LA Chispa” habíamos mencionado que seguiríamos profundizando, en las siguientes ediciones, sobre el levantamiento estudiantil universitario que desembocó en el inicio del proceso de reforma universitaria, identificado como “UNA no te Calles”. Sin embargo, antes de la publicación de dicha edición (la segunda), nos encontramos envueltos en plena continuación de aquel proceso comenzado en septiembre del año pasado. Por lo que, si bien, es importante indagar con profundidad en los acontecimientos del año pasado, creemos que es más productivo hacer un seguimiento al proceso que se vive actualmente. Por lo tanto, las reseñas históricas del año pasado tendrán que esperar.

Básicamente todo el trabajo que se realizó desde el año pasado, es el producto de la adquisición de cierta conciencia, que hizo que los estudiantes se dieran cuenta de que las cosas no marchaban bien en la Universidad Nacional de Asunción. Algunos de ellos también se dieron cuenta de que esto se replicaba a otros niveles de la sociedad paraguaya en general.

La corrupción, es un mal que aqueja a la sociedad paraguaya, al Estado y a todas sus instituciones (incluidos los poderes del gobierno). Así  también sucede en la Universidad Nacional de Asunción. Esta desdeñable práctica afecta directamente a todos los estamentos que componen la universidad, siendo el más afectado de ellos el estamento estudiantil. La precariedad en infraestructura edilicia y tecnológica de algunas facultades, se materializa en la falta de insumos básicos (desde agua potable hasta  equipos informáticos para el desarrollo integral de los estudiantes) y por sobre todo, la falta de calidad educativa, son producto del despilfarro de dinero que se realiza en la universidad. Pueden decir que estas son acusaciones sin “pruebas”, pero aquel que vive cerca de alguna de las sedes de cualquier unidad académica de la UNA, puede comprobarlo, si visitara, aunque sea por algunos minutos, alguna de estas sedes.

El autoritarismo, otra práctica que se constituye en una afrenda directa al libre pensamiento y al desarrollo crítico de las ciencias en general, es otro constante impedimento para el desarrollo integral de profesionales responsables con su patria y con la sociedad. Y entre otras malas prácticas podemos citar el “prebendarismo”, el “amiguismo” y el trato hacia las personas y sus derechos como meros objetos o mercancías. Todas estas características, de evidente degradación, funcionan como un aglomerado de situaciones que, en mayor o menor grado, se replica en todas las unidades académicas de la UNA.

La alternativa de cambio que encontraron los estudiantes organizados fue llevar a cabo una “reforma”, para que a partir de allí se  vea la manera de erradicar “los males” mencionados anteriormente.

Pero, ¿En qué consiste la reforma que se plantea actualmente?

Básicamente la reforma se plantea como puntos objetivos que deben ser modificados en el estatuto que rige la Universidad Nacional de Asunción. Implica la modificación de la configuración numérica de los componentes de los órganos de gobierno de la universidad y otras cuestiones referentes a la ocupación de cargos dentro de la institución.

·         Mientras en las universidades más influyentes de la región se  componen los órganos de gobierno de manera paritaria, aquí solo se pide mayor participación del estamento estudiantil.

·         Actualmente los representantes electos para los cargos de gobierno de la universidad, pueden ser reelectos eternamente (literalmente). Esto impide que se practique la alternancia y la pluralidad, sacando de la universidad las prácticas de un sistema democrático saludable. Esta reforma no pretende eliminar las reelecciones, sino apenas limitarlas…

·         En la realidad de la UNA, existe algo que se ha institucionalizado y se ha naturalizado como si fuera algo correcto para la “academia”, en contra de todos los preceptos de un lugar de búsqueda de la excelencia, como debería ser una universidad. Aquí (en la UNA) se obtienen “cargos de confianza”. Los cargos de confianza funcionan como bolsas de trabajo para los “amigos” de quienes tienen el “poder” dentro de las unidades académicas. Esta condición hace que personas realmente idóneas para ocupar los cargos en la universidad queden al margen, y sean puestos en esos lugares personas sin méritos ni aptitudes, por el simple hecho de funcionar en un esquema de “préstamos y cobros de favores”. La intención de la reforma es eliminar esta característica y reemplazarla por los concursos  públicos de oposición, méritos y aptitudes. En esencia, está establecido en las leyes, que regulan la función pública en el Paraguay, que así debe ser. Sin embargo, a la hora de respetar las leyes (que no les conviene a quienes están detrás de la corrupción en la universidad) alegan la “autonomía universitaria” para burlar la justicia. La impunidad del sistema judicial del país los ampara.

 

Hay que mencionar que inicialmente, las exigencias de los estudiantes eran mucho  más ambiciosas. Con el paso del tiempo y tras varias “negociaciones”, los estudiantes fueron cediendo hasta llegar  a los puntos que se mencionaron anteriormente. En ese sentido se destaca el trabajo de los compañeros  universitarios que durante  ya más de un año se pusieron a trabajar  en las modificaciones que se están planteando realizar al estatuto de la UNA. Sin embargo, no podemos dejar de señalar que hubo altibajos, como en todo proceso de cambio social. De que hubieron logros, si los hubieron, que hubieron errores…  también los hubo, por eso  pensamos que por ser un proceso tan complicado y extenso, las críticas tienen que  ser la fuente de inspiración para la continuación del movimiento y no un motivo para polarizar la lucha como pretenden hacer ver algunos que se han desviado  de lo esencial de todo este proceso.

 

Los reclamos que hoy en día surgen del estudiantado común,  están en función  a la coherencia que debe tener  un proceso de democratización, es decir, si se busca una reforma democrática, lo medios para alcanzarla también deben ser democráticos. Si se buscan cambios estructurales, los medios deben ser radicales.

 

Hasta el momento, se han realizado tres asambleas que debían aceptar las propuestas de los estudiantes,  todas ellas hicieron lo contrario. Tristemente para las aspiraciones de los estudiantes organizados en favor de la reforma, sus exigencias (que en estos momentos se convirtieron prácticamente en ruegos) no fueron tomadas en cuenta en ningún momento. Por supuesto, no se consiguieron (hasta el momento) los cambios en las cuestiones principales, como ser una mayor participación del estamento estudiantil en los órganos de gobierno de la institución.

En cada  una de ellas se dieron manifestaciones de presión social  y  actividades de concientización, pero ninguna de ellas tuvieron resultado a la hora de influir en la decisión de la Asamblea Universitaria, que es el órgano encargado de aprobar estos cambios.

La falta de experiencia organizativa y de militancia gremial, hace que los estudiantes se pierdan en un mundo de dudas a la hora de tomar decisiones contundentes sobre cuestiones políticas y operativas.  El oportunismo es lastimosamente una práctica que se identifica en  algún que otro dirigente estudiantil, el caudillismo lleva a las masas estudiantiles a seguir ciegamente a un “líder” y les hace perder la perspectiva crítica y el horizonte, actuando bajo las normas de un proceder  poco analítico, esto conlleva a cometer errores políticos.

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar quienes son los culpables directos del retraso de la reforma y de los múltiples agravios a los estudiantes que se dan en este marco. Los docentes “atornillados” en sus lugares de privilegio, son la mayoría  en los órganos de gobierno de la universidad (son mayoría en la Asamblea Universitaria que debe aprobar el nuevo estatuto). Estos se rehúsan a permitir la democratización de la UNA, ya que esto los perjudicaría directamente  en los beneficios económicos que obtienen gracias a su posición en la universidad.

Personas que por años callaron todas las irregularidades que se sucedían en la UNA, se llamaron al silencio mientras veían a la Universidad Nacional de Asunción siendo ultrajada y saqueada. Se convirtieron en cómplices de todas las injusticias practicadas en la casa de estudios; encajonaron a gran parte de la clase pensante de la sociedad paraguaya en un rincón de mediocridad y conformismo. Por años crearon “profesionales” deshumanizados, (varios de ellos ocupan cargos en la administración del país en la actualidad) que se mueven al mismo ritmo de la corrupción y la búsqueda siempre del beneficio propio (por encima del bien común) que se impone en la Universidad Nacional de Asunción. En síntesis, la pervertida  clase docente que sumió  a la UNA en la mediocridad, en el atraso y en el desprestigio, son quienes deben decidir si permitir o no la reforma universitaria. Esta es la triste realidad.

Estas condiciones no pueden ser observadas sin que surjan varias interrogantes, algunas de ellas podrían ser:

¿Cuáles fueron los errores cometidos  durante los procesos de “negociación”?

¿Cuáles fueron los errores a niveles organizativos y operativos?

¿Cuáles son las críticas a los “dirigentes” y representantes   estudiantiles que figuran como las “caras visibles” de este proceso de reforma  (Una no te Calles)?

Y principalmente ¿Qué hacer?, ahora que se presenta una coyuntura confusa y más adversa que favorable…

Sobre los errores en la negociación, puede decirse que es un poco ilógico pensar que aquellos que justamente son los culpables principales de  las malas condiciones generales en que se encuentra la universidad, piensen en realizar cambio alguno, así porque sí. Más aún cuando  es sabido que en todo el pasado, no han hecho nada para cambiar esta situación y que se benefician directamente de esta condición  de poder tener a toda una universidad sometida a los antojos y caprichos de unos pocos que se blindan entre  sí y no les importa en lo más mínimo  los reclamos que puedan tener los demás estamentos de la universidad. En  estas circunstancias no puede decirse que hubo errores en las negociaciones, más  bien, el error fue ponerse a negociar.

Sobre los errores e niveles organizativos y operativos, no encontramos mayores inconvenientes  salvo que las circunstancias daban para ejercer mayor presión mediante acciones políticas directas más contundentes y sin embargo estas no fueron capitalizadas.

Acerca de las críticas a los “dirigentes y representantes”, se pueden tomar en cuenta varias consideraciones:

Por un lado, el reclamo generalizado en el común de los estudiantes que hicieron parte de la resistencia durante las semanas de paro  y se concentraron en el campus de la universidad, situado en la ciudad de San Lorenzo, se tenía la percepción de  que algunos sectores igualmente importantes, no estaban siendo incluidos en los niveles de decisión en circunstancias tan importantes como estas.

 La forma en que se  tomaban las decisiones era en un grupo cerrado,  compuesto por representantes estudiantiles que realizaban sus reuniones con un hermetismo que causaba cierta desconfianza al resto de los estudiantes.

Otra cuestión que se puede señalar es la falta de interpretación  de los momentos  políticos que conllevaron a lo que muchos de los estudiantes consideran  equivocaciones, de parte de dichos representantes estudiantiles, y peor aún, la evidente participación de estudiantes y sectores entreguistas o directamente contra-reformistas que tratan de estancar desde adentro todo el proceso.

Por otro lado, también existen en todos los grupos sociales, personas que no llegan a entender el significado de los procesos de cambio social y su importancia. Por ese motivo terminan desviando su atención, desvían también sus prácticas y  de la misma forma degeneran el proceso poniéndolo en riesgo de  su propia extinción.

En una sociedad  donde competir es  la consigna y se rehúsa de la cooperación; donde el “yo” está primero que el  “nosotros”, los que alguna vez tuvieron la confianza de las personas para representarlos (ya sea real o formalmente), hoy deciden hacer de esa confianza un “currículo vítae”, y utilizarlo en la construcción de otra banal carrera individualista, reflejo del más desleal egoísmo oportunista.

 Esto se refleja en que algunos de los más simbólicos  personajes del sector estudiantil asociados con la reforma, participan en el proceso de elecciones de autoridades para esos órganos de gobierno que se desea cambiar estructuralmente, sin haberlos cambiado aún. ¿Es esto una simple coincidencia de algún error de interpretación a nivel político? o ¿Es una ofensa al intelecto, del resto de los estudiantes que buscan genuinamente una reforma para la UNA? ¿Será una evidente hipocresía?

La historia será la encargada de darnos las respuestas a estas interrogantes surgidas de  este intento de respuesta.

Finalmente, podemos hacer unas apreciaciones sobre que se  debería hacer en las circunstancias actuales y tomando en cuenta la coyuntura adversa a los intereses de quienes están a favor de la reforma. Es evidente que seguir  en negociaciones no  es el camino correcto, por todo lo explicado anteriormente. Las actitudes pasivas y los medios convencionales, que el año pasado dieron resultados, ya no están dando los mismos resultados. El miedo a las persecuciones y amedrentamientos  hacen que los estudiantes no se animen a radicalizar las medias, siendo esta (la "radicalización" de las medidas) la única alternativa para conseguir lo poco  que queda,  de una reforma que ha cedido en todos  los aspectos y que casi ya no permite diferenciar los cambios objetivamente.

La construcción de  una conciencia cohesionada es la clave para no caer en la  “espontaneidad” y así evitar que el estudiantado movilizado entre en un proceso de desgaste, más aún cuando no se ven claramente los resultados propuestos.

La participación real de todos los sectores involucrados, es fundamental para darle legitimidad al proceso, y en este punto, es muy importante generar los espacios donde el acceso a la información y la toma de decisiones esté al alcance de todos los estudiantes, uniendo así fuerzas, habilidades   e ideas para sostener la actual lucha por la reforma universitaria en  la UNA.

 

La Chispa